1. Cumple con los plazos. Entrega todo lo que te hayan pedido (textos, revisiones, respuestas a entrevistas, fotos) siempre un día antes del plazo límite. Si no puedes cumplir con el plazo de turno, porque la vida es muy vida y problemas esiten, avisa lo antes posible.

  2. Pero si estás realmente seguro de lo que estás haciendo, tampoco entregues ese manuscrito que te han pedido demasiado pronto. Los editores en ese sentido son como cualquier otro cliente, y te van a pedir más cambios cuanto más colchón tengas para hacerlos antes de la fecha final que te han dado.

  3. Esfuérzate por aprender cómo funciona la cadena del libro, por amor de Io. No solo por enterarte de cómo se reparte el precio de un libro entre todos los actores que participan en su producción, que eso más o menos ya lo sabemos todos, sino por ser consciente del poder que tiene ese editor independiente que te ha hecho una tirada de 300 ejemplares sobre el distribuidor que se supone que va a colocar tu libro en librerías (lol), sobre las ferias y publicaciones en las que mejor encajaría tu novela (megalol) o sobre los grandes supermercados de libros al estilo de Amazon (requetelol).

  4. Si trabajas con editoriales independientes, entiende que tu editora muy seguramente sea tambián la correctora de tu novela, su maquetadora, la responsable de promoción y, si me apuras, la que arregla los errores que provocan los gremlins en la web de la editorial.

  5. Si trabajas con alguna de las dos grandes, en cambio, entiende que tu editora tiene una una jefa que a su vez tiene otra jefa, y que a su vez todas ellas tienen que rendir cuentas y supeditar sus decisiones a lo que digan otros departamentos de la editorial.

  6. Lo que quiero decir con esto es que no te comportes como un imbécil, pero eso deberías estar haciéndolo ya también en la cola del pan. Porque ahí ya lo haces, ¿verdad? ¡¿Verdad?!

  7. Desarrolla un criterio propio antes de escuchar lo que otros tienen que decir sobre tu escritura. Algunos te dirán que es una basura y otros te dirán que eres como un dios bajado a la tierra solo para derramar sobre el papel el fruto de su imaginación en forma de palabras. Lo más seguro es que ambos mientan. Sobre todo los segundos, lamento decir. Pregúntate por qué lo hacen.

  8. Que no te flipes, vamos. Hazlo lo mejor que puedas, pero evalua siempre tus pajas creativas con la mayor objetividad posible. Aunque tengas muchos amigos y estos te doren mucho la píldora, sí.

  9. Escribe lo que necesites escribir. Lo que te dé sentido. Alguien siempre tendrá la misma herida que tú.

  10. Búscate compinches con los que hacer el mal. Solo no puedes, y en este caso lo más seguro es que con amigos tampoco. Pero será mucho más divertido.

  11. No hagas caso a ningún decálogo que no hayas escrito tú mismo.